Festival La Enredadera
Así pasó el Festival La Enredadera:
sembrar comunidad para cosechar futuro
La primera edición del festival de cultura y ambiente organizado por FiguraFondo reunió a cientos de personas para dialogar, pensar y celebrar el bien común. Se realizó en el CePIA de la UNC, el 17 y 18 de abril.

Tenemos una vida en común, y son tiempos de juntarse a respirar. Ese fue el impulso que atravesó los dos días de encuentro que se vivieron en el Centro de Producción e Investigación en Artes (CePIA) de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba el viernes 17 y el sábado 18 de abril, en el marco del festival La Enredadera, creado por la organización FiguraFondo.
Cientos de personas se encontraron para participar en las diversas actividades sobre cultura y ambiente que propuso este evento público y gratuito. Con cine, teatro social, artes visuales, ferias y diálogos se compartieron expresiones y debates sobre las alternativas a la crisis socioambiental actual, así como experiencias concretas desde la soberanía alimentaria, la economía social, la cultura solidaria y la restauración ambiental. No faltaron las actividades en comunidad, con escuelas, cooperativas, asambleas y organizaciones sociales.
El cierre fue a pura celebración, corolario de dos jornadas nutritivas, con dos conciertos especiales que se disfrutaron en una noche de baile y esperanza, con las artistas Natasha Fei y Charo Bogarín.
Primer día: banderines, diversidad de voces y teatro social
El viernes por la tarde, a las 17, fue la señal de largada. Los banderines de colores flameaban en el ingreso del CePIA y así indicaban dónde estaba el corazón del festival, entre el verde de Ciudad Universitaria.
Allí, al aire libre del exterior del Pabellón Bolivia, quienes se acercaron pudieron recorrer los puestos de la Feria Refugio, donde se presentaron más de 20 proyectos editoriales independientes de Córdoba, con libros, cuadernos, fanzines y otros tesoros en tinta y papel.
Los aromas a comida artesanal guiaban por dónde seguir el recorrido. Unos pasos más allá estaba la feria de alimentos sanos, caseros y soberanos que apoyan la economía popular. Sus platos, frescos y nutritivos, acompañaron al público durante ambos días. El menú incluyó tacos, sándwiches, arepas y delicias de panificación del monte, con materias primas agroecológicas, además de jugos y cervezas artesanales.
Entre las propuestas de la feria también había puestos con plantas autóctonas y material de difusión e información ambiental de los proyectos de FiguraFondo, para conocer mejor sus objetivos y trabajos interdisciplinarios.
Allí, al aire libre y con el último sol de la tarde, se realizó la primera actividad del festival: jóvenes estudiantes de la escuela rural IPEM Anexo Socavones realizaron una radio abierta, en la que entrevistaron a estudiantes y docentes del CENMA 125 de la ciudad de Córdoba, sobre la experiencia “La Soberanía Alimentaria como proyecto educativo
sociocomunitario”, que la escuela desarrolló junto a FiguraFondo.
Carla, una estudiante del CENMA, contó al aire sobre la experiencia: “Nos dejó un aprendizaje muy bueno, aprendimos a consumir productos sanos que nos ayudan a vivir mejor. Nos gustó la experiencia con las verduras saludables, sentir su olor, su textura". Otra de las estudiantes compartió que tras la actividad en la escuela, comenzó a trabajar su propia huerta en su casa, y docentes invitadas comentaron cómo impactó el proyecto entre estudiantes.
Daniela Nottaris, bióloga y parte de esta iniciativa de FiguraFondo, concluyó: “El objetivo es que todos conozcamos otras maneras de elegir y llegar al alimento. Maneras de entender que podemos comer en comunidad y comer lo que las mismas comunidades producen”.
Dentro del CePIA, en tanto, otros recorridos también inauguraron su espacio el mismo viernes. Por un lado, en el hall central, la instalación “Mapa de Organizaciones por el Bien Común” expuso historias y experiencias de más de 40 proyectos comunitarios, sociales, ambientales y cooperativos de Córdoba, un material para conocer mejor qué hacen desde los territorios y, sobre todo, para recuperar la esperanza.
En tanto, en la sala de exposiciones se inauguró “Espacio Inti Huasi”, una muestra de artes visuales surgida en y desde el campo del mismo nombre, ubicado en el sur de la provincia, donde FiguraFondo desarrolla los proyectos “Restauración ambiental del monte nativo” y “Agroecología para la soberanía alimentaria”. La manera en la que naturaleza y humanidad pueden ser parte del mismo plan adquirió en el lenguaje del arte otras dimensiones, con fotografías de diagnósticos de campo procesadas con la técnica de cianotipo y hermosas representaciones visuales de la salud de los suelos, realizadas con cromatografías, además de fotografías de siembras y cosechas colectivas.
Pasadas las 18, el viento trajo nubes y lluvia, lo cual obligó a trasladar a la feria de editoriales y la radio abierta al interior del CePIA. Bajo techo, la radio continuó con un debate que conmemoró el Día Internacional de la Lucha Campesina, el cruce de testimonios de organizaciones ambientales y la participación de gremios universitarios, en defensa de la universidad pública y la Ley de Financiamiento Universitario (ADIUC).
A metros de allí, en la sala Jorge Díaz del CePIA, comenzó la primera de las conversaciones del festival: “Parte del aire: Cultura, ambiente y bien común. Un diálogo desde la ecología de saberes”. Con coordinación de Lucía Maina, de FiguraFondo, participaron Isabel Naranjo, doctora en Ciencias Sociales e historiadora; Lucas Enrico, doctor en Ciencias Biológicas e investigador; y Daniela Martín, doctora en artes y directora de teatro.
La crisis climática y civilizatoria, la urgencia de integrar disciplinas para pensar el presente, la necesidad de despertar sensibilidades e imaginar futuros posibles, las posibilidades del arte y la ciencia para despertar reflexiones y las alianzas colectivas como una conexión vital fueron algunos de los temas de debate.
A las 19, la lluvia persistía, pero el grupo de teatro Las Escuchadoras y el equipo del CePIA resolvieron con rapidez: desmontaron la escenografía instalada inicialmente al aire libre y la ingresaron a la sala Jorge Díaz. El público colmó todo el espacio y, entre ellos, estuvieron integrantes de la cooperativa Gallo Rojo, que participaron en algunas escenas y se sumaron al escenario donde las actrices contaron la historia de esta comunidad. La presencia de familias de la zona y su reclamo por el servicio de agua, sumaron emoción y humor al estreno de la obra Piedra Blanca, Gallo Rojo. Una obra potable.
El primer día terminó con buen cine. En el Auditorio se presentaron los 9 cortometrajes sobre temáticas ambientales que fueron seleccionados tras una convocatoria abierta. Las proyecciones fueron presentadas por el jurado, integrado por Valentina Bari, Carina Sama y Laura Delmonte. Así, entre aplausos y encuentros, terminó la primera jornada del festival, en la que la lluvia no logró empañar el encuentro.
Segundo día: a puro sol, espíritu comunitario y música
Tras la tormenta del viernes, el sábado amaneció soleado y amigable. Nuevas editoriales se sumaron en la jornada a la Feria Refugio y las propuestas gastronómicas saludables renovaron recetas y opciones.
A las 17.30 empezó el festival con dos charlas en simultáneo. Por un lado, la lectura de poesías al aire libre, en la que participaron la escritora Marianela Jiménez y el escritor Pablo Carrizo; junto a Max Acosta Calatayud, que presentó una potente performance con ideas y actuaciones en relación con el progreso, mientras masticaba papeles. La propuesta reunió a un grupo de personas interesadas, mientras otro grupo optó por la invitación de la muestra “Espacio Inti Huasi”.
Allí, entre fotografías y obras, se presentó una charla de la curadora Valentina Bari y, luego, hubo un diálogo de Natalia De Luca y Daniela Nottaris, también de FiguraFondo, en el que compartieron detalles sobre restauración ambiental. El encuentro terminó con un revelado de cianotipia que coordinó Sandra Siviero, ocasión en la que la gente pudo aprender cómo funciona la técnica de revelado y tuvo una instancia participativa, en la que cada cual pudo crear un marcalibros.
Inmediatamente después, llegó el momento de la ronda de organizaciones sociales “La luz nos amontona”, un rico intercambio de conocimientos y experiencias, una verdadera enredadera de frutos y flores, entre referentes de VUDAS - Vecinas Unidas en Defensa de un Ambiente Sano, Cooperativa agroecológica Macollando y Las Rositas, Cooperativa de carreros/as y recicladores/as La Esperanza y Fundación La Quadra.
Marcela, de la cooperativa La Esperanza, contó cómo trabajan junto a otras mujeres para eliminar el basural de su barrio y recuperar el espacio para la comunidad. Iván Fernández, de Macollando, compartió cómo trabajan desde el movimiento agroecológico para lograr políticas públicas que apoyen la producción de alimentos sanos, como una ordenanza y un consejo de promoción de la agroecología desde la Municipalidad de Córdoba. Aaron Nasser, de La Quadra, explicó cómo la fundación empezó con un grupo de amigos que comenzó con talleres culturales comunitarios y hoy es un proyecto que acompaña a unas 400 personas en situación de calle diariamente, con huertas comunitarias y comedores. Las vecinas de VUDAS, en tanto, contaron las estrategias con las cuales hace más de 10 años defienden la salud de las familias que viven cerca de la fábrica de bioetanol Porta.
Tras el final de esa charla, que dejó a varias de las personas presentes con ganas de seguir conversando e intercambiando, se empezó a acercar el público a la zona de Plaza Seca, donde estaba el escenario. Allí, a las 20.30, Natasha Fei presentó a Lxs Yurikens, su nueva formación en banda, con la que demostró cuánto tiene por ofrecer el rap cordobés, con letras actuales y urgentes sobre la juventud, la política y el futuro.
Enseguida, integrantes de la organización FiguraFondo dieron la bienvenida desde el escenario y contaron sobre los proyectos que desarrollan, reflejados en la programación del festival: reflexionar sobre la cultura y el ambiente y, sobre todo, “enredar” a diversidades con la idea de que estos encuentros y trabajos en comunidad den sus frutos para construir futuros deseables.
Pasadas las 21.30, el público ocupó toda la Plaza Seca, donde La Charo Bogarín apareció con su imponente bonete guaraní y regaló a la audiencia el momento cúlmine de la celebración: canciones de su nuevo disco “Areté”, y también un repertorio de profundas raíces latinoamericanas, con versiones de canciones de Violeta Parra y Totó la Momposina, y hasta una potente versión de “Zamba para olvidar”.
Así, el festival La Enredadera tuvo un cierre emotivo, con baile, alegría compartida y un broche de oro a tono con su espíritu: en contextos en los que parece reinar el “sálvese quien pueda”, hay personas, iniciativas, organizaciones e ideas que contradicen el lugar común de la época y demuestran que, pese a todo, existe una gran comunidad que defiende el valor de encontrarse en la diversidad, interesarse por el otro y trabajar colectivamente por el ambiente, el derecho a la vida y el bien común.






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